El crucero y Alicia

By | July 30, 2015

Antes de contarte mi relato sexual, de lo que viví en el otoño pasado, he de confesarte que nunca había llegado a contar nada de esto a nadie, pero el anonimato me ha decidido a contar cómo fue mi experiencia y no se como quedará porque no tengo ni idea de escribir un relato erótico ni nada parecido.

Allí estaba yo, con mis 43 años rodeada de gente que no conocía viendo como el barco se iba alejando del puerto poco a poco mientras que mi mirada se perdía cómo la espuma del mar. Ya hacía tres años que me había separado y ahora sin hijos y prácticamente toda una vida entregada a ama de casa y esposa me había decidido a hacer ese crucero por el Mediterráneo de 8 días, saliendo de Barcelona.

crucero y alicia

Con mis vaqueros, mis sandalias, mi blusa de manga corta, y sobre todo con mi media melena que me hacían parecer una mujer de mundo pero no era así, es cierto que aun sentía la mirada de los hombres sobre mi culo respingón o sobre mis pechos que con una talla 95 aun no sufrían la ley de la gravedad.

Eran las tres de la tarde y se iniciaba una semana de vacaciones y de relax, así que decidí que lo primero era ir a la piscina y para eso elegí la pequeña piscina que había en la proa del barco, apenas había una veintena de personas y ocupé una de las hamacas libes que había.

Al poco. llegaron dos chicas, apenas tenían entre 25 y 30 años. Me llamó la atención más jovencita: rubia con el pelo corto, con un piercing muy gracioso en la nariz, y vestida con un pareo y unas chanclas. Al quitarse la camiseta aprecié un busto bonito, ya moreno, el sujetador del bikini blanco le sentaba realmente bien, pero lo que más me llamo la atención fue al quitarse el pareo y ofrecerme una preciosa vista de su culo enfundado en un pequeño tanga.

De pronto me pregunté qué estaba yo mirando, nunca me habían atraído las chicas y de repente estaba mirando el culo a una jovencita de 25 años.

Después de una tarde al sol y más de una mirada (a veces lasciva)  hacia mis vecinas, me bajé a cambiarme para la cena, elegí para la ocasión, unas sandalias, con una blusa bastante elegante y un falda vaporosa que me hacía sentir como una mujer con poderío y dispuesta a pasarme unas estupendas vacaciones. Estaba a punto de salir cuando me percaté que me había puesto las mismas bragas que otro día cualquiera y decidí que eso no podía ser, estas vacaciones tenían que ser especiales….así que de repente se me ocurrió que porque no podía permitirme disfrutar y ser trasgresora: en la parte de arriba me puse un sujetador azul celeste que al contraluz se podía apreciar a través de la tela de la blusa, y abajo…simplemente decidí no ponerme bragas.

 Eran las 10 de la noche y me senté a cenar en la mesa asignada, cual sería mi sorpresa cuándo me di cuenta que compartía mesa con mis dos vecinas de la piscina, la chica más joven rubia se sentaba a mi izquierda, se llamaba Alicia y trabajaba de azafata de vuelos, su amiga Esther era abogada y aunque de un carácter más serio. tenía su encanto.

Allí estaba sentada yo, sin bragas y mirando aquella jovencita que cada vez me gustaba más, tan joven pero al mismo tiempo que parecía saber tanto. Llevaba un top negro ajustado a juego con unos pantalones negros ceñidos que seguramente iban acompañados de una tanga.

La conversación entre todos era amena cuñando de pronto note como alguien me pisaba sobre el pie, estuve a punto de quejarme pero de pronto vi que era mi vecina de mesa: Alicia, me estaba mirando picarona. No supe qué hacer y simplemente me deje hacer. La mesa camilla con un mantel que llegaba hasta prácticamente el suelo ocultaba sus movimientos.

De pronto sentí un roce en la pierna y una caricia en toda ella, estaba confusa, aturdida, yo nunca me había sentido atraído por una mujer y de repente notaba como mi sexo me daba puntadas al sentir aquella caricia…

Mi acaloramiento cada vez se hacia más fuerte y aquella jovencita parecía no tener pudor por nada, llegue a sentir el roce en mi ingle y fijo que ella notaría la humedad de mi sexo..

Tenia que salir, irme de allí, aquello era demasiado, me levanté de la mesa excusándome que tenía que ir al baño, y me marche precipitadamente.

Elegí uno de los baños más alejados del comedor, no había nadie en aquel momento, estaba frente al lavabo aclarándome la cara al tiempo que sentía como mi sexo estaba mojado, había sido la primera vez que me excitaba con una mujer.

De repente entró ella (me debía haber seguido) se me quedó mirando y atrancó la puerta, yo no podía dejar de mirarla a través del espejo…se acercó a mí y me puso una mano en la espalda mientras me dijo:

Espero no haberte incomodado

A lo que la respondí: no, no, simplemente no me lo esperaba y es nuevo para mi.

No dijo nada, pero mientras me miraba a los ojos a través del espejo deslizó su mano por la espalda, llegó a mi trasero (sus ojos reflejaban una alegría tremenda cuando notó que no llegaba bragas) busco el final de la falda para introducir la mano y volvió a subir hasta acariciar mi culo:

Vaya la señora no parece ser tan recatada como parecía…no llevas bragas !!

Se arrodillo detrás mío y me levantço la falda, yo no sabía que iba a hacer, me empezó a pasar la lengua por la parte trasera de la pierna hasta que llegó a mi culo, me lo abrió y metió su lengua…Dios mio ¡! Me estaba metiendo la punta de su lengua por mi ano !!!

El chorreo de mi coño ya era abundantemente y note como me fluía cierto líquido hacia la ingle y bajaba por la pierna…aquello nunca lo había vivido…

Alicia me tenía descolocada no sabía como reaccionar, me hizo pasar a la taza me hizo sentar, y de pronto se arrodilló, sin siquiera quitarse el top o los pantalones, me recogió la falda hasta la cintura y me separço por completo las piernas, me sentía allí como una verdadera puta, enseñando mi sexo completamente abierto a una desconocida mientras que mis labios vaginales segregaban líquidos innombrables y ella pasando la punta de su lengua desde mi rodilla hasta mi ingle pero sin llegar a lamer mi coño, lo cual a cada pasada me lo hacía desear mas, algo explotó dentro de mi y no pude por menos que agarrar su cabeza con su pelo cortillo rubito y apretarlo contra mi coño, obligándola a que me lo lamiera…el orgasmo, la corrida fue brutal, jamás había tenido esos tics naciendo en la dorsal y acabando en mi sexo.

Quedé desfallecida, sentada en la taza, despeinada, agotada físicamente, con la falda medio levantada, sintiendo todo mi zona publica mojada, salivada, pegajosa, ella se levantó, mirándome con cara de satisfecha, se introdujo un dedo por debajo de su pantalón hacia su sexo, lo sacó y me lo metió en la boca y dijo …quizás algún día te deje probar mi rico coño

Se fue hacia la puerta y antes de abrirla se volvió, me miró fijamente y me dijo:

Tenía razón mi amiga, cuándo decía que “la madurita es una verdadera zorra pero ella aun no lo sabe “

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