Fantasía sexual en el coche

By | January 8, 2016

Soy amiga de Miss Lady y estoy casada, como no quiero que se sepa quien soy realmente, me puedes llamar “Laura” un nombre inventado pero así me cuido de no ser descubierta por mi pareja.

Tengo 46 años y son bastante guapilla, morena, media melena, de 1,60 y peso 56 kg.

Mi vida es como la de cualquier ama de casa, monótona y aburrida así que de vez en cuando entro en los chat para charlar, sobre todo por las mañanas cuando regreso de dejar al niño en el cole.

Así es como conocí a…llamémosle “Federico”, era atento, cortés, culto pero siempre dispuesto a lanzar comentarios morbosos, pero eso sí, con mucho estilo. Él también estaba casado pero al trabajar en turno de noche y al trabajar también su mujer, disponía para él de toda la mañana.

Poco a poco las conversaciones mañeras se fueron haciendo más calientes, más eróticas y las fantasías de ambos salieron a relucir y la verdad, Federico me hacía vibrar, me hacía sentir la mujer más deseada, y el apetito y el morbo que desprendía estaba muy por encima de la media de hombres que yo había conocido.

Así que una mañana después de dejar al crio en el cole, quedamos en una cafetería del extrarradio de nuestra ciudad y allí me presenté, nerviosa pero muy excitada por la situación y cómo deseaba tanto satisfacer parte de sus fantasías me preparé con esmero para la ocasión: tacones negros, falda por la rodilla con medias negras de rejilla, blusa blanca transparente con chaqueta y de ropa interior me puse un verdadero cañón: un tanga con toda la zona central transparente y el sujetador una verdadera preciosidad: totalmente de encaje pero que era capaz de transparentar partes de mi pecho e incluso alguna parte de mi pezón

AL acercarme a la cafetería me di cuenta que había acertado con el atuendo: me cruce con un barrendero de unos 35 años que al verme sus ojos lo decían todo…esa noche soñaría con “barrer todo mi cuerpo…”

El encuentro con Federico fue cordial aunque un poco nerviosos los dos, el no hacia más que mirar hacia la blusa y yo no hacia más que mirar hacia su paquete: su abultamiento prominente delataba que debía tener una buena herramienta.

Había imaginado tantas veces sentarme encima de él que mi sexo se mojaba cada vez que miraba aquella entrepierna, así que me falto tiempo cuando me propuso dar un paseo en coche.

Después de 10 interminables minutos en coche, llegamos a lo que era debiera ser una urbanización pero que la crisis la había parado y aquello estaba desierto, a aquel escenario tan “acogedor” se unió que empezaba a llover y la temperatura era desagradable por lo que no se veía ni un alma a la redonda.

Según aparcó en el descampado mas alejado de aquella urbanización fantasmagórico hizo que nos pasáramos a la parte de atrás del coche, y otra alegría mas para que yo sentirme alejada de miradas indiscretas fue el percatarme que tenía los cristales tintados de negro.

Nos miramos a los ojos y nos lanzamos a comernos la boca con pasión, su lengua húmeda rápidamente se introdujo en mi boca y ufff  todo en mi se revolucionó como cuando tenía 18 años, me note totalmente húmeda, mi sexo debía estar fluyendo sin parar parte de mi deseo…

Sin dejar de acariciar mi espalda me lamía el cuerpo y al pasar lamiéndome la oreja le oíd decir: “Quiero vivir contigo todas mis fantasías eróticas”.

Había llegado el momento de hacer lo que tantas veces había soñada despierta en la cama mientras dormía con mi marido, así que con suavidad le aleje de mí y yo me recosté lo más alejado de él y empecé mi juego de erotismo para él:

Poco a poco me fui subiendo la falda, hasta llegar a la altura de mis muslos donde acaban las medias, sus ojos no se apartaban de aquella visión que le estaba ofreciendo.

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Cogí una de mis medias y la fui bajando hasta entregársela a él para que acabara de sacarme el pie, a continuación hice lo mismo con la otra.

Sabía que el solo tenía una cosa en la cabeza y me dispuse a cumplirlo: sentada en el asiento puse también los pies encima del asiento y le entreabrí mis piernas, ofreciéndole a sus ojos, mi tanga completamente humedecido tapando mi sexo.

Baje mis manos y agarrarme mi tanga sacándomelo, sabiendo que al hacerlo delante de él, mi sexo recién depilado y chorreando quedaría a su vista.

Por un momento pensé que le iba a dar algo, los ojos como platos, se le oía la respiración entrecortada, su polla, aun dentro del pantalón, era perfectamente notoria.

Me acerque a él, y le pasé por sus labios mi tanga mojada, aquello hizo que sus jadeos aumentaran, le tenía a punto de caramelo…así que le entregué mi tanga, me volví a recostar contra el fondo del coche, y separe las piernas para que contemplara en todo su esplendor mi coño, que estaba encharcado de mis propios deseos.

El seguía sin saber que hacer sabía que estaba desatado, que aquella fantasía le atormentaba en su cabeza desde hacia tiempo…y yo estaba dispuesta a dársela…hasta el final…

Pase mis dedos por mi muslo, mientras miraba su cara…y poco a poco fui empezando a jugar con mi sexo, el metió la mano en su pantalón y le pedí que me la enseñara: Pufff era gruesa, su capullo estaba empapado de sus preludios de semen, aquella polla que parecía estar a punto de estallar de semen, me hizo que necesitara correrme, y sin dejar de mirarle y con la falda por la cintura me seguí acariciando mi coño hasta que no pude mas y empezó a emanar gotitas de semen que resbalaban por mis muslos, que parecían escaparse entre mis dedos hacia el asiento.

El ante mi corrida, y sin apenas masturbarse no pudo por menos que eyacular con una potencia tal que las gotas de sexo llegaron a parar a diferentes partes del asiento

Una vez que acabamos de corrernos, nos recostamos cada uno contra su lado del coche y sin dejarnos de mirarnos yo le permití que tuviera a su vista mi coño desnudo y él se dejó que justo al final de la camisa dejara entrever su polla.

Este fue la primera de las muchas fantasías que realizamos juntos “Federico” y yo.

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