Mi primera experiencia en local liberal

By | January 11, 2018

intercambio de pareja en local liberal

Hola, mi nombre es Mónica y me da morbo contar por aquí como fue mi primera experiencia en un local de intercambio de parejas porque como comprenderéis no es una cosa que se vaya contando a los amigas o compañeras de trabajo, así que he aprovechado que en el portal http://www.relatoseroticos24h.com me han permitido contar mi aventura liberal para dar rienda suelta a mis morbos.

Tengo 37 años y estoy casada desde hace 11 años, resido en Madrid con mi marido. Soy una mujer que sin ser una modelo, resulto atractiva, sobre todo porque me gusta ser muy femenina. Mido 168, pelo castaño media melena, y tengo curvas pronunciadas, concretamente gasto una 100 C.

De 2 a 3 años para acá, el sexo con mi marido ha sido rutinario y escaso, como mucho una vez al mes y nada del otro mundo. Así que nos plantamos recuperar la pasión yéndonos los dos solos a pasar una fin de semana a la playa

En alguna vez habíamos comentado la posibilidad de acudir a un local y conocer a parejas con el afán de salir de la rutina pero nunca habíamos dado el paso, así que hace un mes, después de dejar a los niños con mis padres, cogimos el coche y nos fuimos al norte.

Eran las 10 de la noche del Viernes cuando llegamos al hotel y como no podía empezar peor el fin de semana, estaba lloviendo a mares, solo había 50 metros de donde aparcamos hasta la entrada del hotel, pero lo suficiente para llegar a recepción empapada.

Una vez nos registrados, subimos a la habitación y lo primero que hice fue empezar a quitarme la ropa calada, estando en bragas y sujetador, secándome el pelo, mi marido (para mi sorpresa) no apartaba la vista de mi…cosa que me gustó.

Sin dejar de mirarme me preguntó ¿Quieres….? Me faltó tiempo para decirle que sí y enseguida se levantó me empezó a besar y acabamos haciendo el amor, no me alargaré en este punto porque…en fin…poco hay  que contar…un polvo misionero de apenas 10 minutos., como tantos otros…ni fu ni fa….

Estando debajo de las sabanas, sin apenas hablar, le pregunté si le apetecía salir a tomar algo, incluso en vez de a un bar normal, ir a un local de encuentro liberal, a lo que me dijo que sí, sin darle más importancia (pero vi en sus ojos que el deseo le ardía por dentro)

Eran las 11 y media de la noche y nos empezamos a preparar, y estaba dispuesta a que esa noche alguien me hiciera correr

Me puse medias negras de rejilla, de medio muslo, con una falda de vuelo, una blusa semitransparente con sujetador y braguitas negras (lo había comprado especialmente para este fin de semana para mi marido, pero estaba visto que lo iba a disfrutar otro hombre…un macho de verdad…o eso deseaba internamente) Deje un par de botones sin abrochar de la blusa, ofreciendo un generoso escote y toda la puntilla del sujetador.

En apenas 20 minutos llegamos al local, llamamos al timbre y enseguida un portero nos abrió, dándonos la bienvenida, y se ofreció a enseñarnos las instalaciones.

Acto seguido, paso a presentarnos a las parejas que había allí: Un grupo de 4 personas en la barra, otra en un sofá y otras dos un poco más escondidas que estaban muy…”ocupadas”

Nos pusimos a charlar con las parejas de la barra, y enseguida me di cuenta que era del agrado de uno de los maridos que allí estaba (un hombre normal, educado, de unos 46 años, bien vestido pero que enseguida me di cuenta que debía estar bien dotado por el bulto que tenía en su pantalón de vestir)

Enseguida mi marido fue acaparado por su mujer y mi “nuevo amigo” me prestó su atención, cosa que me hizo sentir como una colegiala nerviosa.

Los tonteos, las caricias como el que no quiere la cosa cada vez eran más evidentes, hasta que en un momento dado, estando yo sentada en el taburete de la barra, puso la mano sobre mi pierna y suavemente la movió hacia arriba, quedando oculta por la falda.

Me sentí algo nerviosa, pero aquella entrada tan directa me puso perra, no sabía cómo reaccionar ni lo que pensaría mi marido, así que al levante la mirada para ver su cara y me die cuenta que se estaba morreando con la mujer de mi acompañante.

Visto lo cual…cerré los ojos y deslice mi mano a la ingle de mi nuevo amigo…y eso lo debió entender como como una declaración expresa de intenciones porque sin mayor preámbulo, se acercó y me empezó a besar, no tarde sentir su lengua dentro de mi boca…aquello eran morreos…no lo que me daba mi marido en los últimos años…

Ni dos minutos tardó en llegar con su mano a mi muslo y aún menos en empezar a acariciar mi sexo, primero por encima de las finas bragas que llevaba puestas y luego por debajo de ellas, y todo ello sin sacar su lengua de mi boca.

A los pocos minutos mi sexo empezó a arder y empezó a segregar fluidos que se deslizaba entre sus dedos, que por el ansia que ponía al besarme, me decía que aquello también le estaba gustando.

Según me senté en el sofá mi “nuevo amigo” introdujo las dos manos debajo de mi falda y de forma lenta me bajo las braguitas negras recién entrenadas, me puse como una perra cuando le vi como se las acercó a su nariz y las olió intensamente, yo sabía que el olor debía ser muy fuerte porque llevaba casi un cuarto de hora impregnando las bragas con mis flujos.

Alargue la mano y le abrí el pantalón y metí la mano debajo de su bóxer, me moje la mano al instante, su polla estaba emanando sutilmente, note una polla pequeña pero gorda, rasurada, lo cual me gustó.

Se sentó en el sofá e hizo que me sentara encima de él, se agarró su polla y se puso un condón. Acto seguido la condujo dentro de mi coño, al sentirme penetrada, me hizo soltar un gemido de placer intenso, a punto de llegar al orgasmo, note como me abría la blusa y de un movimiento me dejo una teta al aire, que se metió en la boca, y empezó a succionarla.

Hacía años que no me sentía así de follada, y lo que me apetecía era cabalgar aquel macho de polla corta pero gorda y así lo hice, subía y bajaba lentamente sobre él, con su polla metida en mí, en cada vaivén mis flujos eras más abundantes. Aquel hombre sabía cómo follar a una mujer, el orgasmo me vino de repente y fue tan intenso que le abracé fuerte mientras notaba como mi corrida se deslizaba por mis muslos.

Aquella noche dio para más, para mucho más, incluyendo mi primera experiencia lesbica,  cosa que si me permite la dueña de la web te contaré en próximos días.