Mujer madura follada por dos hombres

By | January 11, 2017

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Hoy te voy a seguir relatando como fui follada por dos hombres distintos en menos de dos horas, uno el joven del gimnasio (mi primer encuentro con él te lo conté en el relato titulado “Infidelidad a bordo: Gimnasio”) y otro mi marido pero de forma diferente a como follan los matrimonios.

Con 48 años muchas mujeres tendrían más que suficiente con un polvo por noche pero yo era de esas excepciones dónde pocas veces quedaba saciada.

Cuando llegué a la discoteca, mi marido estaba apoyado en la barra con una copa en la mano, al acercarme me dijo “te queda precioso este vestido”, con lo cachonda que subía del camarote después de haber sido follada anal y vaginalmente por mi joven “amigo” me acerque a su oído y le dije “tengo ganas de ti

Me paso la mano por la cintura y al bajarla ligeramente hacia mi culo…noté en sus ojos su sorpresa…se había dado cuenta que no llevaba bragas (era la primera vez que no me las ponía, estando con él…en mi juventud lo hice más de cuatro veces…)

Me miró con sorpresa y le dije “hoy soy tuya, toda tuya y mi coño está desnudo para ser poseído por ti”

Aun los dos de pies junto a la barra, mientras sonaba la música, apoye mi espalda contra su cuerpo, mi culo rozando su paquete y a través de la tela fina del vestido noté perfectamente todo el perfil de su picha, estaba dura, gorda.

Con disimulo. amparados por la semioscuridad de las luces de la discoteca, me empezó a sobar el culo, me lo apretaba fuerte.

Me giré hacia el camarero y pedí dos chupitos de tequila, y luego otros dos…tanto mi marido como yo estábamos totalmente deshibidos por el efecto del alcohol.

Nos despedimos rápidamente de nuestros hijos y nos encaminamos hacia nuestro camarote (donde hacía apenas hora y media, había follado con aquel desconocido que había conocido en el gimnasio)

Mientras avanzamos por los pasillos, abrazados mi marino no dejaba de acariciarme el culo, el hecho de saber que no llevaba bragas le había puesto “muy burro”

Me sentía como una diosa y deseaba salirme del típico polvo misionero de matrimonio así que según cerramos la puerta, le dije a mi marido “hoy mando yo”

Nos empezamos a comer la boca lentamente, pero el alcohol ingerido estaba haciendo sus efectos, de un ligero morreo de matrimonio pasamos a comernos directamente la boca, sus manos sobaban todas las partes de mi cuerpo, tan pronto estaba agarrando mi culo como al momento estaban agarrando mis tetas.

Me sentía como cuando tenía 25 años y follaba con cualquier tío que estuviera bueno, y la última postura que elegía para follar era el misionero.

Agarre a mi marido y le hice sentarse en una silla, me quite el fular de mi cuello y ate sus manos por detrás de la silla.

Mi marido estaba algo sorprendido pero el obseso sexual que llevaba dentro le estaba haciendo disfrutar.

Me alejé de él un par de pasos y me subí el vestido lentamente…hasta dejarle ver mi coño rasurado, sus ojos lo decían todo.

Cuando noté que le tenía tal como yo quería, me acerque a é, y sin cortarme un pelo, le arrime mi coño a su cara, como un lobo se abalanzó con su cara hacia mi coño, su lengua me lamia por todas partes.

Allí de pies como yo estaba, agarrándole la cabeza y apretándole su cara contra mi coño, me sentía una diosa. (Aquello era totalmente diferente al tipo de relaciones sexuales que él y yo manteníamos en los últimos años)

Mi coño empezó a segregar flujos y mi marido no hacía más que succionarlos, era una verdadera ventosa.

Cuando mi coño necesitaba explotar, me separare y le baje los pantalones y el bóxer hasta los tobillos, yo ni siquiera me había quitado el vestido jejeje

Me senté a horcajadas encima suyo y como él seguía teniendo las manos atadas, le agarre la polla con la mano y la dirigí hacia mi coño, poco a poco fue abriéndose camino y consiguió metérmela entera (no era muy grande, ni punto de comparación con la polla que me había follado mi culo y mi coño en aquella misma habitación hacia un rato) pero me gustaba tenerla dentro de mí.

Sentada encima de él, con su polla metida me dediqué a comerle la boca y apretarle y aflojar la vagina, mi marido no estaba acostumbrado a eso y no tardó en correrse dentro de mí.

Muchas veces he pensado que si serán ciertas las historias cuando cuentan cómo están follando durante mucho tiempo sin correrse, yo el polvo más largo que he echado en mi vida no creo que haya llegado a media hora, y con mi marido no creo que aguantemos sin corrernos ni diez minutos…suerte tienen algunas ….(si esas historias son verdad…)

Le vi gozar, y noté dentro de mí una gran cantidad de leche pero yo no me había corrido así que me levanté con cuidado para no hacerle daño, y sin dejar de mirarle me tumbe en la cama enfrente de él, me levanté el vestido hasta la cintura y me hice un dedo delante de él (alguna vez eso si lo habíamos hecho pero normalmente me masturbaba en soledad)

El miraba y miraba, hasta parecía caérsele la baba, en pocos minutos me corrí por segunda vez aquella noche.

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