Mi primera vez siendo camarera de un bar del polígono

By | July 22, 2015

En pleno mes de Julio el calor en el polígono era insoportable y apenas andaba gente por las calles durante las tardes, pero mi jefe quería tener el bar abierto, así que allí estaba yo poniendo cañas a las pocas personas que entraban en aquellas tardes tan calurosas.

Aun habiendo sobrepasado los 40 años me conservaba bastante bien, con mi pelo corto moreno, y mis curvas aun conservaban la dureza que muchas jovencitas quisieran para ellas.

Aquel día me había puesto un pantalón corto de color blanco, pero de tela fina que sabia que favorecía a mi culo, y aunque sabía que transparentaba el tanga, no me importa, ya que el sentirme deseada me hacia sentir bien cosa de la que carecía en mi casa…que se podían pasar meses en las que mi marido me tocara…y cuando lo hacía era de una manera fría y de forma rápida.

Las 7:30 de la tarde, y el bar vacío me hacía pensar que la media hora que me quedaba aun iba a ser de total aburrimiento, en esos pensamientos estaba cuando entró, Javier, era un cliente mas o menos habitual y por lo que tenía entendido trabajaba en la construcción de ahí que luciera esos brazos morenos y fuertes, realmente a sus 40 y pocos años había que reconocer que estaba bastante bien…

Me saludo y pidió una caña, se la serví y me di la vuelta para ir recogiendo la barra, y no sé porque me dio la sensación que me estaba mirando el culo, lo cual me hizo que diera un picotazo mi entrepierna.

Mientras charlábamos de cosas intrascentes me dedicaba a llenar las cámaras de las bebidas,  y al levanta la vista me di cuenta que mi blusa holgada le ofrecía una sugerente vista de mis pechos, por un lado me sentí cortada pero por otro lado …algo despertó en mi, y sin dejar de hablar con él mi cabeza pensaba como aquel hombre semirudo y musculoso sería capaz de follarme…mi imaginación no tenia limites.

A las 8 menos cinco le dije que iba a cerrar pero que se acabara tu segunda caña de forma tranquila mientras barría el suelo, lo cual pareció agradarle.

Al pasar a su lado y querer retirarse para que barriera debajo de su silla, nos rozamos y mi culo, con aquella tela tan fina se percató perfectamente de que Javier estaba realmente empalmado, lo cual certifique con una leve mirada a su pantalón. Mis pezones ante aquel hecho se pusieron erectos lo cual fue como una propuesta en firme que quería probar si realmente sería capaz de poseerme como yo deseaba. Avanzo dos pasos me agarro con ambas manos, rugosas y con callos, mi culo y me empezó a comer los morros como si fuera la cosa mas normal del mundo, al atraerme hacia sí mi entrepierna choco contra la suya y ahí me di cuenta que la polla que debía esconder debía ser realmente espectacular.

Sin dejarme de comer la boca por un instante me empezó a sobar todo el cuerpo: el culo, la espalda, las tetas, metió la mano debajo de mi pantalón blanco y aun por encima del tanga me empezó a hacer un dedo, yo ante eso solo podía dejarme hacer, mi sexo empezó a calar el tanga y él eso lo notaba y pareció excitarle a un mucho mas, porque sin miramientos me dio la vuelta, e hizo que apoyara mi pecho contra el asiento de la banqueta, de un tirón me bajo el pantalón y el tanga al unísono hasta las rodillas, y así estaba sin saber exactamente que pretendía, sentí como entre mis nalgas entraba su pene buscando mi orificio anal…aquello fue demasiado, nunca me habían follado de aquella manera, y aquello hizo correrme como una colegiada, pero lo que realmente me dejo sin respiración, fue cuando noté como su polla se introducía en mi ano de una forma bestial, el dolor y el placer se unieron y ahí tuve mi segundo orgasmo.

Note como jadeaba, como apretaba cada vez más y de pronto dentro de mi culo noté que se estaba corriendo…aquello me hizo sentir como una verdadera diosa, hacia tanto que un hombre no se corría dentro de mi culo…

De un rápido movimiento saco su polla de mi culo, y arrimándose a mi oído, me dijo, “Si la próxima vez que venga, la caña me la pones con gas…querrá decir que deseas que te vuelva a follar”.

Se dio media vuelta y se fue…allí quede yo, apoyada contra la banqueta, con los pantalones y el tanga bajado, mi culo lleno de su semen, y mi sexo pareciendo un bebedero de patos…pensando que por supuesto la próxima vez que viniera le pondría la caña con …gas…